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El confinamiento me desarmó los planes que yo tenía. Os pongo en situación: mejor amiga que te dice que va a tener un sobinito nuevo + yo que soy una adicta a tejer prendas en pequeñito. Es una mala combinación. Al segundo ya estaba yo buscando patrones y revolviendo la caja de las lanas para tejerle algo. Esta vez iba tan bien de tiempo que en Navidades lo tenía terminado y el peque iba a nacer en Abril. Era un plan sin fisuras. Hasta que llegó la cuarentena.

¡Ay la cuarentena! Me desarmó ese plan perfecto que yo tenía, pero me entró de nuevo el gusanillo de tejer en crochet. Así que, desde mi confinamiento:

  • Me metí en Pinterest a buscar paletas de colores (altamente recomendable si estáis con la inspiración a medio gas y primero queréis ideas de combinaciones).
  • Me desesperé porque esos colores pasteles perfectos que había soñado para mi mantita en la realidad no había ninguna tienda que los vendiera, ni fabricante que los hubiera materializado.
  • Al final, después de rebuscar, los colores que más se parecían a los que yo quería los encontré en We Are Knitters y acabé comprando los ovillos de la calidad Pima Cotton. Me vino genial el metraje que tienen estos ovillos (100 gramos / 212 metros) porque cunden bastante y con 5 ovillos tuve para la manta completa (3 de cada color y 2 de crudo).
  • No es una manta grandísima, son apenas 30 grannys y se hacen muy muy rápido. Yo los voy haciendo “en serie“: primero todos los centros (para asegurarme de que tejeré la cantidad correcta de grannys, ni uno más ni uno de menos) y después voy haciendo color a color. Lo mejor son las vueltas finales, que te da la sensación de que vas terminando los grannys muy deprisa.

    El patrón que utilicé para tejerla fue “Granny Squares Blanket” de Purl Soho, el patrón hay que comprarlo, pero merece mucho la pena porque está explicado paso a paso y te da muchos tips sobre las terminaciones para que quede perfecto.

    La mantita ya está con su dueño y, aunque no eran los planes que inicialmente tenía, he disfrutado mucho tejiéndola y al mismo tiempo: me he quitado el “mono de crochet” que me suele entrar de vez en cuando 😉 (¿A vosotras también os pasa esto?)

    Haciendo click en “sigue leyendo” os he dejado algunas fotos más de la mantita, espero que os de ideas de regalo rápido si no tenéis mucho tiempo 🙂 ¡Muchas gracias por leerme!

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Los meses del confinamiento dieron para muchas cosas. Tejí muchas prendas de bebé, unas por el puro placer de hacerlas. Por investigar sobre formas, proporciones y adaptar la fibra original del patrón a la que yo tenía (como la chaquetilla que os enseño hoy). Y otras por regalos para amigas o para amigas de amigas :-). Ya sabéis que a mí me dice alguien que hay un pequeño en camino y al segundo estoy eligiendo patrones en Ravelry y corriendo a la tienda de lanas más cercana. Es inevitable.

Ahora que ya he vuelto a Toledo para las vacaciones de verano, que me he dado un respiro de las continuas noticias que van llegando sobre el Covid-19 (que estaba ya un poco taquicardia con el tema) y que he retomado proyectos que me hacía ilusión sacar adelante (como La Escuela) pero que necesitan una dedicación que habitualmente no puedo tener 100% como me gustaría… también he sacado tiempo para hacer estas fotos (y algunas más 🙂 ) y le he pedido a mi madre que me cosa todos los botones que tenía preparados para las prendas que había ido tejiendo los meses pasados. Los remates me dan una pereza tremenda siempre. 🙂

Al patrón de esta chaqueta hacía tiempo que le había echado el ojo. Me encantan esas bolitas pequeñitas que ribetean todo el bajo. Las tallas que había descritas eran demasiado grandes para las tallas de bebé que yo suelo hacer y lo tenía guardado esperando su momento. Compré los ovillos con los que la tejí para hacer otra cosa, un pelele que me había pedido una amiga para regalar, pero cuando vi el color (que no se parecía mucho al de la web donde los había comprado) me desilusioné un poco, pero en medio del Estado de Alarma decidí que lo más práctico era pedir de nuevo los ovillos a otra tienda de un color diferente y ya utilizaría los que me acaban de llegar para otra cosa.

Recordé el patrón de esta chaqueta, hice una muestra y adapté la talla más pequeña (1 año) para convertirla en 3/6 meses. Fue relativamente fácil porque el grosor del patrón era Worsted y yo tenía unos ovillos Fingering, sólo tuve que ir controlando el alto de la prenda, el largo de las mangas y el cálculo de la distancia de los botones. El ancho prácticamente no lo tuve que tocar.

Los ovillos con los que la he tejido son Knitting for Olive Merino. Si tenéis pendiente tejer alguna prenda de bebé os lo recomiendo mucho, es muy suave y además tiene certificación Oeko-Tex Standard 100. Un certificado de carácter ecológico que nos asegura que el material no tiene ninguna sustancia nociva para la salud. El color de la chaqueta es Dusty Rose (rosa empolvado) y el patrón lo tenéis en Ravelry haciendo click aquí.

Espero que os gusten las fotos y si os animáis a tejerla y tenéis alguna duda podéis contar conmigo como siempre 🙂 Un abrazo muy fuerte y gracias por estar al otro lado de la pantalla.
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Cuando empezamos la cuarentena allá por mediados de Marzo pensaba que me iba a dar tiempo a tejer de todo, que iba a terminar con mi caja de lanas sin fondo y que todo lo que siempre había tenido en la lista ¡por fin! (¡por fin!) lo iba a tejer. Nada más lejos de la realidad. La cuarentena me trajo el teletrabajo, eso que siempre veíamos allá, en algún momento, en el futuro, se hizo realidad casi de un momento a otro. Gracias a él tuve una rutina en los días y semanas que tuvimos que estar en casa sin salir.

Al final esa cuarentena de desconexión que yo preveía, tejiendo sin horarios, cuando me apeteciera, como si fuera un sábado sin fin: terminando una detrás de otra todas las series y películas que tenía en mi lista de Netflix no fue posible. Pero me quedo con todo lo bueno que esta situación tan negra y tan dura nos ha traído.

Uno de mis pares de calcetines de estos meses han sido los Dear Björn, un patrón laborioso de tejer pero que queda precioso y te anima, vuelta tras vuelta, a seguir tejiendo. Este patrón está incluido en el libro “52 week of socks” que publicó Laine Magazine en Febrero. De momento no lo venden de forma individual, pero estaré atenta para avisaros si esto ocurre, que muchas me habéis preguntado sobre esto en Instagram 🙂

Para tejerlos usé una madeja de Olann Sock Lite en color Void, un azul muy muy oscuro. Con este patrón podéis aprovechar para sacar esas madejas que, debido a su color, cuando tejéis algo que tiene calados o dibujos de cualquier tipo no se aprecia del todo bien.

Espero que os gusten las fotos de mis nuevos calcetines, he tejido algunos más que os enseñaré poquito a poco. Tengo planeado retomar el blog. Me encanta esta plataforma. 😉

Un abrazo muy fuerte a todos los que estáis leyéndome al otro lado de la pantalla. ¡Feliz sábado!
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